En un espacio caracterizado por la privación de libertad, la negación de identidad propia y una rutina regida por la obediencia estricta, generar un espacio seguro donde expresar emociones, compartir inquietudes y ser escuchadas marca la diferencia.

Eso ha supuesto «Futuros en libertad. Emociones a escena para IntegrArte» para 20 mujeres internas del Centro Penitenciario Antoni Asunción Hernández de Picassent, un proyecto de Fundación por la Justicia, financiado por el Ajuntament de València, que utiliza el teatro como herramienta para promover el bienestar emocional, la participación y el desarrollo personal de mujeres internas en el Centro Penitenciario Antoni Asunción Hernández de Picassent.

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Rosana Gómez, técnica de proyectos de FxJ presentando la representación final en el centro penitenciario.

Un espacio seguro para expresar y compartir

Durante varios meses, veinte mujeres han participado en un proceso de creación escénica basado en las metodologías del Teatro de las Oprimidas y el Teatro Foro, acompañadas por Lidia Hervás y Paula Sánchez. A través del trabajo corporal, la improvisación y la creación colectiva, el grupo ha construido un espacio de confianza donde compartir experiencias, expresar emociones y reflexionar sobre situaciones que forman parte de sus trayectorias vitales.

Paula Sánchez, facilitadora de los talleres en la representación final

Paula Sánchez acaba de ultimar los detalles antes de la obra de teatro.

El teatro como herramienta de intervención social

En Fundación por la Justicia entendemos el arte como una herramienta de intervención social capaz de favorecer procesos de participación, fortalecer habilidades personales y generar nuevas formas de relación con una misma y con las demás.

Por ello, el proyecto sitúa a las participantes en el centro del proceso creativo. Son ellas quienes proponen, construyen y dan forma a una obra nacida de sus propias inquietudes, emociones y experiencias.

Más allá del resultado artístico, el proceso ha permitido trabajar la autoestima, la comunicación, el apoyo mutuo y la expresión emocional desde una metodología participativa.

   Las participantes del proyecto realizan el último ensayo antes de la función.

Una representación que cierra un proceso compartido

El trabajo realizado durante los talleres culminó con una representación abierta al público dentro del propio centro penitenciario.

La obra, creada de forma colectiva por las participantes, supone el cierre de un proceso desarrollado a lo largo de varios meses y refleja el camino recorrido por el grupo desde la primera sesión hasta la puesta en escena.

Las participantes practican su función de baile.

Generar oportunidades también entre muros

Desde hace años, Fundación por la Justicia desarrolla el programa Futuros en libertad, convencida de que el acceso al arte y la cultura también forma parte de la construcción de una sociedad más justa e inclusiva.

A través del teatro, la creación audiovisual, la expresión corporal y otras disciplinas artísticas, el programa genera pequeños espacios de libertad dentro de un entorno especialmente complejo, donde las personas participantes pueden recuperar la palabra, fortalecer vínculos y explorar nuevas formas de expresión.

Una de las mujeres utiliza una cuerda como símbolo en la representación.