En Honduras, 105 periodistas han sido asesinados en las últimas dos décadas y en el 92 % de los casos nunca hubo justicia, según el Comité por la Libre Expresión.

 

Fundación por la Justicia presentará un vídeo en el que una periodista, la cofundadora de un medio de comunicación hondureño y la directora del Comité por la Libre Expresión explican por qué callar a la prensa es un ataque a toda la sociedad.

 

Las periodistas Carmen Valeria Escobar, Amada Ponce y Jennifer Ávila

 

Cuando el crimen organizado se hace con el Estado

Durante años, Honduras fue uno de los principales caminos de la cocaína hacia Estados Unidos. En 2024, su expresidente, Juan Orlando Hernández, fue condenado por narcotráfico por un tribunal de Estados Unidos.

 

Según la periodista Carmen Valeria Escobar, cuando el crimen organizado se apodera del Estado, las consecuencias van mucho más allá del tráfico de drogas: «En esos territorios, el silencio no siempre se impone con censura; muchas veces se impone con miedo. Hay comunidades donde investigar el poder puede costar la vida».

 

2010, el año más duro para la prensa

Para Amada Ponce, directora ejecutiva del Comité por la Libre Expresión, el peor momento llegó tras el golpe de Estado de 2009, que expulsó del poder al presidente Manuel Zelaya Rosales. En 2010 fueron asesinados 10 periodistas. Muchos de ellos habían denunciado cómo se rompían las instituciones del país. Según Ponce, en ese momento «la empresa privada, los bancos, el gobierno se confabulan, digámoslo así, e imponen territorios de silencio».

 

Quien investiga la corrupción, en peligro

Según Carmen Valeria Escobar, este poder del crimen organizado dentro del Estado también alcanza a quienes investigan la corrupción, denuncian abusos o cuentan lo que ocurre en los territorios controlados por el poder político y criminal.

Para la periodista, «la violencia contra periodistas rara vez es un hecho aislado. Está profundamente ligada a la corrupción, la impunidad y a estructuras criminales que han penetrado distintas instituciones del Estado».

 

El regreso del expresidente

Jennifer Ávila, cofundadora del medio de comunicación hondureño Contracorriente, añade otro hecho reciente: el presidente de Estados Unidos perdonó a Juan Orlando Hernández, que ha vuelto en persona a Honduras «con un movimiento político bastante basado también en la religión». Según Ávila, «en otros países vemos la figura de alguien que llega de fuera de la política. En Honduras es más bien un reciclaje de un personaje que ha sido sumamente polarizante, como lo es Juan Orlando Hernández».

 

105 periodistas asesinados, casi ninguno con justicia

En Honduras, la violencia contra periodistas está muy unida a la corrupción, a la lucha por el control de los territorios y a los intereses económicos que mandan en distintas zonas del país.

Los datos del Comité por la Libre Expresión lo muestran con claridad: 105 periodistas asesinados en las últimas dos décadas. En el 92 % de los casos nunca hubo justicia.

 

La capacidad de decidir

A la pregunta de qué pierde una sociedad como la de Honduras cuando sus periodistas son silenciados, Amada Ponce responde con cuatro palabras: «La capacidad de decidir». Sin periodistas que puedan investigar y contar lo que pasa, la ciudadanía se queda sin la información que necesita para decidir sobre su vida y sobre su país.

 

El vídeo, financiado por el Ajuntament de València, podrá verse en el perfil de Instagram. Ayudanos para que estas voces lleguen mas lejos. Comparte el vídeo.

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